La noche era perfecta. Parecía que algún enamorado brindaba con un vino y que el adiós no visitaba a su puerta en aquel momento, yo lo sentía. No lo veía pero la brillantez de ese instante hizo que lo entendiera así. Me detuve en medio del silencio y empecé a redactar, apreciando que la belleza de la vida no está en las grandes cosas sino en esos p
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